untitled
viviti

*… Afrodita…*

 

Afrodita de Phycis gruñó.

 

¿Por que todo le salía mal de una temporada hasta la fecha?

 

Primero fue el soportar los sermones del Patriarca, cuando a días de renacido lo mandó a llamar para explicarle de la ‘nueva oportunidad' de estar entre los vivos, olvidar resencillas, perdonar, confiar, bla, bla, bla… centrándose hasta el final en el tema, y haciendo énfasis, de ‘no matar a sus compañeros de armas'

 

¿No matar a sus compañeros de armas?

 

Afrodita entrecerró los ojos

 

¿Pues por quien lo tomaba?

 

¿Por el salvaje de Mascara de la Muerte?

 

¡Pero que descaro de Shion!

 

Afrodita siempre se consideró una persona con modales y con la suficiente paciencia para soportar cualquier situación por mas estresante que fuera, pero el escuchar a Shion decir… decir...

 

¡¡Decir tales blasfemias sin fundamento en su contra!!... le hizo hervir la sangre

 

- “¡Eres un idiota!” -

 

Y ahí empezó todo.

 

Todos los santos de cualquier rango, llámese Santos de Bronce, Plata u Oro ¡Inclusive hasta los guardias! Saben que aunque muchos quieren decirle algunas cuantas verdades al ‘Patriarca' ninguno debía de hacer eso.

 

No, al menos que no quisiera conservar su cabeza.

 

Era algo así como que una regla no escrita.

 

Pero Phycis cometió el grave, gravísimo, error de decir lo que pensaba a su Ilustrísima.

 

Y de la peor forma.

 

- “¡Y TU UN MALAGRADECIDO!” –

 

Shion explotó contra el insulto de Phycis, y lo regañó por casi una hora seguida sin respirar, aludiendo el deshonroso comportamiento de él, el deshonor de todos los que alguna vez precedieron a su armadura. ¡Y que hasta su maestro debía de estar revolcándose en su tumba!

 

Afrodita escuchó todo con la cabeza en alto, pestañeando de vez en cuando, Shion manoteaba al aire mientras lo regañaba. Hasta que se detuvo, respiro profusamente. Y le dictó sentencia.

 

Afrodita de Phycis tenía solo dos semanas para levantar un reporte de TODOS los campos de entrenamiento que estaban distribuidos a lo largo y a lo ancho de TODO el mundo. Los reportes debían ser hechos de manera PERSONAL con todos los detalles de necesidades, activos y pasivos correspondientes y con esto sacar un reporte GLOBAL. Y por si no fuera suficiente, debía de entregar un programa de acción de solución de problemas que Afrodita de Phycis tendría que llevar a cabo personalmente en caso de que él, Shion, estuviera de acuerdo.

 

O bien.

 

Renunciar a su Armadura por desacato.

 

Afrodita apretó el puño de tan estupido castigo, del estupido de Shion.

 

¿Perder su armadura?

 

Eso si que no. Había luchado, sufrido, peleado, y matado… a muchos para obtener su ropaje sagrado.

 

¡Por nada del mundo iba a permitir que cualquier energúmeno sobre calificado usara la armadura de Phycis sin su consentimiento!

 

*… Solo por si no te has dado cuenta…*

 

El guardián de la doceava casa aceptó el reto, más que castigo, que Shion le había impuesto.

 

Aunque maldijo entre dientes.

 

Justamente ese día empezaban los días más propicios de todo el año para realizar la poda y el transplante de retoños de sus rosas. ¡Una temporada que duraba exactamente dos semanas!

 

¿Por qué, por que a él?

 

* … Y si no lo has hecho eres un imbecil…*

 

Afrodita no tuvo más opción que dividir su tiempo, en el día ir ‘personamnte' a todos los campos de entrenamiento mientras que en las noches acondicionaba su jardín lo mejor posible.

 

Durante once días seguidos, Phycis viajó por todo el globo terráqueo, desde el polo norte, Siberia, los santuarios semi-olvidados en América Central, la Patagonia, las islitas perdidas en el océano Atlántico, Pacifico, Índigo...

 

¡Incluso a los Alpes al lado de las malolientes cabras montañesas!

 

¡¿Quién en su sano juicio ponía un campo de entrenamiento en los Alpes?!

 

¿Por qué personalmente?

 

¿Es que ese viejo loco no conocía el correo electrónico?

 

*…Hay comida lista en el refrigerador…*

 

Afrodita sufrió mucho esos días, se iba desde muy temprano a cada uno de los santuarios, escuchaba aburrido las quejas de todos, anotaba en una hoja todos los requerimientos que ‘necesitaba' para el informe y con una horrible mueca de fastidio abandonaba cada campo y con la velocidad de luz se dirigía al próximo campo.

 

O bien regresaba a su casa y proseguía con el mantenimiento de sus rosas

 

Sus rosas…

 

Ellas eran sus únicas amigas y consejeras.

 

Ellas no criticaban

 

No juzgaban

 

Ni preguntaban

 

¿Qué eres tú?

 

¿Hombre o mujer?

 

¡Cuantas personas no quiso matar por haberle hecho esa pregunta!

 

¡¡¿Qué les importaba?!!

 

Afrodita de Phycis no asesinaba por placer, siempre que lo hacia era bajo una orden, ya fuera de su maestro o del mismo Patriarca. Usurpado o no.

 

La doceava noche fue para él, un verdadero tormento, no había dormido más que dos horas por día y hasta eso lo dudaba, y aún le faltaban varios campos de entrenamiento de Europa y algunos cuantos del Mediterráneo.

 

No podía flaquear.

 

Se dijo, mientras subía las escaleras hasta su templo.

 

¡No podía flaquear! ¡O perdería todo lo que verdaderamente le interesaba!

 

Su orgullo.

 

Agradeció internamente que en los once días previos ningún otro caballero lo interrogara respecto a nada. Lo que menos quería era encontrase con sus ‘amigos hipócritas' que seguramente se burlaban de él a su espalda.

 

¡Ya casi podía escuchar como lo criticaban entre los muros de las Casas del Zodiaco!

 

Como siempre… como todos.

 

Pero para su desgracia, ese día no tuvo mucha suerte, acaba de pasar la casa de Géminis ya rumbo a Cáncer cuando un par de voces lo hicieron detenerse

 

* - “¡Hey Afrodita, espera!” – El custodio de la doceava casa tensó los músculos pero no volteó, esperó que tanto Mu como Aldebarán lo alcanzaran -

 

*- “Buenas noches caballeros” – Susurró Afrodita acomodándose el cabello, ocultando sus signos de fatiga – “¿En que puedo ayudarlos?” –

 

*- “Buenas noches. Pues verás…” – Aldebarán se llevó una mano detrás de su cabeza. Se notaba nervioso – “Queremos hablar contigo” –

 

*- “Estoy ocupado, que sea en otro momento” – Phycis hizo el intento de seguir su camino –

 

*– “Todos hemos estado hablando…” – Interrumpió Mu, subiendo unos escalones mas que Afrodita para verlo de frente – “Y queremos ayudarte” –

 

* - “¿Ayudarme?” – Enarcó una de sus finas cejas – “¿Cómo que ayudarme?” –

 

* - “Sabemos lo difícil que es tu ‘castigo'” – Continuó Aldebarán – “Y creemos que… posiblemente no logres terminar el informe a tiempo… y no queremos que por eso dejes tu armadura…” –

 

* - “Todos los Caballeros Dorados te apoyaremos sin que se de cuenta el Patriarca” – Dijo Mu –

 

Afrodita rió levemente

 

* - “¿O sea que quieren ayudarme por que creen que no terminaré mi trabajo?, ¿Por qué es mucho?, ¿O por que me tienen lástima?” –

 

Aries y Tauro se voltearon ver y negaron. Afrodita volvió a reír pero mas fuerte

 

* - “¡No necesito su maldita ayuda! ¡Siempre he hecho las cosas solo! ¡Y siempre he cumplido con todo lo que me han pedido!” –

 

* - “Pero-” –

 

* - “¡Aries, Tauro! ¡Dejen de tenerme lastima, no soy un invalido, no los necesito, NO NECESITO A NADIE!” –

 

Afrodita empujó a Mu y siguió subiendo las escaleras

 

¡Pero que insulto insinuar que era un inútil!

 

¡Él podía valerse perfectamente por si mismo!

 

¡¡Desde niño era la lección que había tenido que aprender a la fuerza!!

 

Afrodita siguió caminando con sus pasos firmes y entró al templo de Cáncer, su cosmos se hallaba tan alterado que mentalmente se preparó para ver salir de entre las sombras al custodio y que con sus habituales sarcasmos también lo ‘fastidiariara'

 

Pero para su alivio y sorpresa no sucedió así.

 

*…Tu casa fue más o menos ordenada…*

 

Afrodita cruzó libremente el templo sin ninguna interrupción. Phycis dejó de caminar y miro sobre su hombro el Templo de Cáncer.

 

Bufó descontento.

 

Si había alguien, tan una sola persona en la que Afrodita pudo o podía posiblemente considerar como un ‘compañero' era al psicópata de Cáncer

 

Desde que tenia memoria Mascara de la Muerte nunca lo había insultado, ni le había llamado ‘afeminado o ‘raro'.

 

Lo respetaba.

 

Se respetaban.

 

A tal grado de que Máscara de la Muerte conocía el verdadero nombre de Afrodita, y Phycis conocía el secreto que se escondía detrás de la ‘Muerte'

 

¿Por qué?

 

Tal vez por que ambos tenían el mismo motivo para ocultarse.

 

Afrodita sacudió la cabeza y siguió subiendo templo por templo hasta llegar al suyo. Inflamó su cosmos ordenando mentalmente a su armadura regresar a su pedestal. Miró de reojo las habitaciones privadas de su templo que estaban hechas un desorden. Y se maldijo entre dientes el haber desechado la ayuda de las Kôres.

 

Se dirigió al baño, abrió el grifo del agua y se echó agua en el rostro.

 

Se observo así mismo a través del espejo

 

Observó su ‘bello' rostro demacrado por las ojeras y la fatiga.

 

Una ligera mueca emergió de su boca.

 

La belleza era su mayor regalo… y su peor castigo.

 

*…Y tu jardín esta en perfectas condiciones…*

 

Abandonó el baño y se dirigió a su jardín que lo esperaba con impaciencia, la luz de la luna iluminaba cada uno de los pétalos de las flores que parecían cobrar especial vida en aquellos días. Phycis tomó unas tijeras para cortar y con sumo cuidado se acercó hasta las rosas negras, las más peligrosas pero no por eso las menos hermosas.

 

Comenzó a cortar poco a poco, unas hojas por aquí y otras por allá, varios minutos transcurrieron y Afrodita comenzó a sentirse extraño, su vista se empezó a nublar.

 

- “¿Pero que?” –

 

Afrodita se talló los ojos, su rosas negras parecían moverse de un lado a otro.

 

- “¡No, no, no!” – Soltó las tijeras y se llevo una mano a la frente. Tenia un fuerte dolor de cabeza y empezó a sentir los síntomas de fiebre – “¡Maldición!” –

 

Afrodita dio media vuelta pero un fuerte mareo lo hizo detenerse.

 

Lo ultimo que vio antes de desmayarse, fue una sombra que estaba en la entrada de su jardín

 

- “¡Idiota!” –

 

***

 

Cuando despertó, lo primero que Afrodita pudo notar fue el techo de su casa, la cabeza le daba de vueltas, se llevó una mano a esta y notó con extrañeza como es que en tenia un paño semi húmedo sobre la frente.

 

- “¿Eh?” –

 

¿Cuánto tiempo llevaba dormido?

 

Alto. Mejor pregunta

 

¿Cómo demonios es que se encontraba en su cama?

 

Afrodita miró su reloj digital al lado de su cama. Eras las 3 de la mañana del día viernes…Y se incorporó tan rápido que el paño húmedo terminó sobre sus piernas

 

¡¡Había dormido casi dos días!!

 

¡¡Los dos últimos días que tenía para entregar el informe completo!!

 

¡No-podía-ser-posible!

 

Phycis se levantó de la cama, pero se arrepintió y volvió a sentarse. Su cuerpo se sentía cansado, agotado. Posiblemente producto del esfuerzo de los días anteriores.

 

Afrodita cerró los puños llevándose con ellos parte de las sábanas.

 

¿Y ahora que iba hacer?

 

No había terminado el informe ¡Ni siquiera pudo completar los reportes!

 

- “¡Maldita sea!” – Masculló enojado consigo mismo –

 

Ahora no le quedaba más que renunciar a su armadura, su bella armadura.

 

¡Todo por no haber cerrado la boca cuando debía!

 

- “Tal vez… me lo merezco” –

 

Afrodita trato de pararse esta vez con mas cuidado, lentamente caminó hasta su computadora donde estaban todos los papeles de los informes.

 

Y se detuvo. Observó con detenimiento los documentos.

 

Se encontraban en perfecto orden.

 

*¿Cómo?

 

Y no era todo, ahí mismo, en la cima de todos los papeles, descasaban tranquilamente los reportes faltantes de Europa y el Mediterráneo

 

*¿Por qué?

 

Fue lo único que pudo pensar el custodio de la doceava casa. Dio media vuelta y salió de su habitación

 

Su casa estaba limpia.

 

*¿Quién?

 

Todo estaba en su lugar, o eso era la que parecía de primera cuenta, Afrodita se talló los ojos y se pellizco, tal vez estaba soñando, pero no. No era un sueño. Afrodita entonces se dirigió con prisa a su jardín.

 

Y abrió grandemente los ojos.

 

¡El jardín!

 

¡Estaba en perfecto estado! ¡Pulcramente podado y abonado!

 

¡Todas las rosas destellaban brillantes con la luna llena que daba término a la época de poda y siembra!

 

Phycis no sabía que decir ni que pensar

 

*¿Cuándo?

 

Regresó sobre sus pasos hasta su habitación y se sentó completamente pasmado.

 

¿Quién, quien en su sano juicio podía hacer semejante trabajo?

 

¿Y por que?

 

¿Por él?

 

Imposible, ‘nadie' hacia nada por él.

 

Y por lo mismo él no hacia nada por los demás.

 

Afrodita volvió a revisar los documentos de los campos de entrenamiento, ahí, debajo de uno de todos ellos, se encontró con una nota que no notó en la primera ojeada. La tomó con curiosidad.

 

 

Afrodita:

 

Solo por si no te has dado cuenta, y si no lo has hecho eres un imbecil. Hay comida lista en el refrigerador. Tu casa fue más o menos ordenada. Y tu jardín esta en perfectas condiciones…

 

Los reportes que te faltaban están junto con los otros.

 

El Patriarca tiene que salir este viernes a Japón, pero regresará en la noche. Así que tienes horas suficientes para entregar tu último trabajo…

 

Una cosa más: Todos admiran tu enorme valentía… o tu enorme estupidez…

 

¡¡Pero por lo que más quieras no lo vuelvas hacer!!

 

 

La nota había sido escrita a computadora, para evitar que reconociera la letra. No tenia firma.

 

Afrodita se sintió sumamente extraño.

 

¿Cómo podía reaccionar a tal muestra de generosidad?

 

¿Por parte de quien quiera que haya sido?

 

¿Y a él?

 

¿Precisamente a él?

 

Que siempre estaba solo.

 

- “Gracias…” – Susurró, como si con esto, su benefactor pudiera escucharlo –

 

Y con una tenue sonrisa, se tronó los dedos y empezó a elaborar su reporte…

 

... Tiempo después…

 

Afrodita de Phycis conservó su lugar como uno entre los doce, y tuvo que pasar mucho pero mucho tiempo para que él supiera que fue exactamente lo que sucedió los dos días que estuvo enfermo.

 

Se enteró que tanto Aldebarán como Shura fueron quienes le prepararon la comida.

 

De como Shaka, Camus y Mu, habían terminado el trabajo de sus flores. Y como por muchos meses ‘JAMAS' se volvieron acercar a una rosa.

 

Y al mismo tiempo Saga y Kanon usando sus antiguas influencias y mas su poder de ‘Otra Dimensión' habían logrado conseguir los informes restantes.

 

También que Milo, Aioria y Docko distrajeron al Patriarca durante casi dos días, con las mas absurdas tonterías para evitar que se enterada de donde estaba él. Y que Athena, advertida por Aioros, mandara a llamar a Shion ese viernes hasta Japón donde estaba ella.

 

Y mucho mas tiempo pasó, para ser más exacta AÑOS pasaron para que Afrodita nuevamente abriera enormemente los ojos cuando por cuestiones del destino supo que quien estuvo detrás de todo, abogando y casi amenazando a todos los Santos de Oro para que lo ayudaran, dando mil y un excusas para que Afrodita se quedara entre ellos, no había sido otro que… Máscara de la Muerte.

 

 

1 de Febrero 2008 al 10 de febrero de 2008

Siguiente historia 'Dibujos'

¡Dejame un comentario en mi Libro de Firmas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Web Hosting · Blog · Guestbooks · Message Forums · Mailing Lists
Easiest Website Builder ever! · Build your own toolbar · Free Talking Character · Email Marketing
powered by a free webtools company bravenet.com